De los datos oficiales y la falta de los mismos.

23 de Abril de 2025 | 12:46 | Por: Ricardo
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De acuerdo con datos presentados en la Cámara de Diputados, se estima que hasta el 93% de los delitos patrimoniales cometidos en el Metro de la Ciudad de México no se denuncian, lo que refleja una significativa cifra negra y limita la comprensión real del problema de seguridad en este sistema de transporte (Diario de los Debates, LXIV Legislatura, 2019). A la fecha, no existe un conjunto de datos oficial y accesible al público que clasifique de manera sistemática las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro conforme a su incidencia específica en robos. Por lo tanto, la información presentada a continuación constituye una síntesis de hallazgos obtenidos a partir de diversas fuentes secundarias, este análisis se basa en un total de 14,532 carpetas de investigación revisadas para efectos de este estudio. Las estadísticas oficiales consolidadas muestran una disminución general en los robos denunciados a pasajeros del Metro en los últimos años (2019 a la actualidad), lo cual ha sido presentado por las autoridades como resultado de sus estrategias de seguridad. Sin embargo, aún persisten dificultades importantes para acceder a datos públicos desglosados por estación, lo que impide a los usuarios evaluar con precisión el nivel de riesgo en sus trayectos específicos utilizando únicamente información oficial. En la base de datos analizada, se cuenta con coordenadas geográficas asociadas a cada carpeta de investigación, lo que permitió representar estos incidentes mediante un mapa de calor. Esta visualización facilitó la identificación de las ubicaciones exactas de los casos y permitió determinar qué líneas del Metro concentran un mayor número de reportes de robo, por otro lado, no todas las carpetas cuentan con datos de ubicación, lo que deja con 1085 denuncias sin lugar de los hechos. Lamentablemente, se identificaron inconsistencias en la calidad de los datos, producto de errores humanos en la captura o de una falta de rigurosidad en el registro. Como resultado, se encontraron reportes con fechas de ocurrencia tan erróneas como 1969 e incluso 1915.

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Esto demuestra la necesidad de trabajar para la mejora en el registro y calidad de los datos oficiales por parte de las fiscalías y otras dependencias clave para la atención de la seguridad en el Metro de la CDMX.

El análisis de los datos

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La fase inicial del proyecto consistió en una investigación y revisión detallada de diversas fuentes de información, con el objetivo de recopilar datos pertinentes sobre la incidencia de robos en el Metro. En este proceso inicial de la investigación se analizaron recursos como:

A partir de esta búsqueda, se determinó que la información más idónea para comprender y dimensionar la problemática de los robos en el metro era aquella generada por la Fiscalía General de Justicia.

Por ello, se recabaron los datos contenidos en las carpetas de investigación las cuales constituyen los expedientes oficiales donde se registran y documentan las denuncias y los hechos delictivos que se reportan. Específicamente se recopilaron aquellos incidentes catalogados como robo ocurridos dentro del metro, que se agrupan en dos categorías distintivas:

La información proveniente de las carpetas de investigación, que son los expedientes oficiales que documentan cada denuncia y hecho delictivo denunciado, presenta un extenso campo de registro. Cada campo o etiqueta permite tener un panorama general de los incidentes. Entre los campos más relevantes para este análisis están:

Para la elaboración del mapa, se inició con la descarga de los datos, posteriormente de un se hizo la selección, limpieza y validación de la información más pertinente para el análisis. Específicamente, se filtraron los registros correspondientes a robos ocurridos en el Sistema de Transporte Colectivo Metro durante el periodo comprendido entre 2016 y 2024. Un criterio fundamental en la selección de datos fue priorizar la fecha de los hechos sobre la fecha de inicio de la carpeta de investigación. Para el análisis de los datos disponibles se apoyó en los conocimientos adquiridos sobre estadística descriptiva. Específicamente, se procedió a graficar las carpetas de investigación, organizándolas cronológicamente para observar su distribución temporal. Para ello, se distinguieron dos puntos clave: la fecha de inicio de cada carpeta y la fecha de los hechos investigados. La representación gráfica de estas dos categorías temporales, se hizo mediante gráficas de barras para identificar períodos de mayor actividad lo que facilitó la comprensión de cómo se distribuye y evoluciona la tendencia de hechos e investigaciones, así como la identificación del promedio y de posibles brechas temporales entre la ocurrencia de estos.